Jesús Suso es un péndulo que oscila entre Leo Messi y tu peor pesadilla

Jesús Suso acaba de formalizar su traspaso del AC Milan al Sevilla. El acuerdo entre los clubes prevé una cesión de 18 meses, que se convertirá en una obligación de compra si el Sevilla se clasificará a la Champions League. Según informa Gianluca Di Marzio, la operación valdría un total de 25 millones entre préstamo y compra. Tratemos, entonces, de comprender quién es Jesús Suso – puesto que, probablemente, ni él sabría responder a esta pregunta.

Suso es un extremo derecho español de 26 años. Su nombre puede no sonar porque su carrera la transcurrió principalmente en el extranjero: a excepción de una temporada en el Almería (13/14), Suso ha jugado, profesionalmente, en el Liverpool, en el Genoa y en el Milan, equipo del que lo está relevando el Sevilla.

Monchi llega a tenderle la mano en el momento más complicado de su carrera. Ya de principio de temporada, los milanisti lo habían etiquetado como persona non grata en San Siro, reservándole más silbidos que aplausos. Un hincha hasta prometió que no habría dejado de tocar bocina cada vez que usaba su automóvil hasta que el español no hubiese dejado de jugar (todo fielmente documentado por medio de vídeos diarios en Twitter). Al final, ganó su batalla y la presencia de Suso en el rectángulo de juego dejó de ser un fastidio para los aficionados. Esto se debió, sobre todo, al cambio de un entrenador, Marco Giampaolo, que creía mucho en él a otro, Stefano Pioli, que lo sacó de la lista de los imprescindibles del grupo. En consecuencia, últimamente se lo había visto de frecuente por la sede del club para negociar su salida. Él, en persona, porque no tiene representante.

Para alguien que ha sido testigo del último año y medio del gaditano, esta desafección hacia él resulta algo natural. Efectivamente, en los últimos tiempos ha jugado simplemente fatal. Sin ganas, sin tenacidad, sin encontrar esa jugada que soluciona un partido, cometiendo errores que no reflejan las enormes capacidades técnicas que este jugador tiene. Y lo que alimentó este descontento fue justamente el hecho de que, sí, hubo momentos en los que, en su vida milanista, este jugador supo hacer exactamente el contrario de lo que estuvo haciendo en estos meses: había encantado. Porque Jesús Suso es esto: un péndulo que oscila entre Leo Messi y tu peor pesadilla.

Concretamente, Suso es un extremo derecho, zurdo y con poca propensión a usar el pie derecho si la situación no lo obliga (aunque es un aspecto sobre el que ha trabajo últimamente). Por lo tanto, su juego parte del lado pero se concreta sobre todo por el centro del campo, algo que dificulta pedirle que juegue muy pegado a la banda para abrir la defensa contraria. Sin embargo, no es ni un enganche ni un mediapunta – experimentos fracasados de su penúltimo entrenador Marco Giampaolo. De hecho, raras veces llega a invadir el centro-izquierda, limitándose al flotar por el centro-derecha y – algo decisivo para que no pueda jugar atrás del delantero – con el cuerpo orientado más hacia la otra banda que hacia el arco.

Es un gambeteador bastante técnico, pero no es rápido, especialmente cuando no tiene el balón o en carreras a campo abierto. Su fuerza reside en su capacidad de tocar muchas veces la pelota en la conducción. Como cualquier otra cosa en la cancha, puede ponerlo en práctica más o menos según su momento psicológico. Eso sí, a pesar de una estatura minuta, tiene buena capacidad de plantar los pies y defender la posesión. Sin embargo, no es un jugador que ama defender y no acompaña la presión si puede evitarlo.

Las jugadas clásica de Suso son dos. Normalmente, el ex-milanista intenta regatear del fondo para atrás para después centrar a girar hacia el segundo palo. No el tipo de centro más eficaz, pero es algo de que podría igualmente beneficiar un delantero como De Jong. La alternativa sería que use su convergencia hacia el centro para rematar a puerta. Es evidente que su mejor arma es exactamente esta: preparar el tiro en tiempo brevísimo y apuntar hacia el segundo palo. Una jugada que, en sus momentos Leo Messi, hizo enamorar a sus hinchas; cuando eran sus momentos pesadilla, en cambio, generaba inevitablemente en una lluvia de silbidos. Suso no conoce puntos medios.

Un vídeo de highlights de 2016/2017, la temporada en la que Suso mostró su mejor versión.

En conclusión, Suso es un jugador que goza de una técnica muy superior a la media, pero que también sufre de altibajos psicológicos que perjudican su aplicación constante a lo largo de una temporada. Como ha resaltado Lopetegui (que lo conoce de sus tiempos en la selección española), sus características son compatibles con el estilo de juego del Sevilla. Pero esta no es una condición suficiente para que rinda positivamente. Habrá que esperar que el cambio de panorama aleje esos fantasma que, en los últimos tiempos, lo hicieron convertir hasta en un peso para su equipo. Como a todos los que han sido representados por él, a los hinchas del Sevilla solo queda tirar el dado y ver que sale. Podría ser tanto Leo Messi como su peor pesadilla. Porque cuando uno dice que Suso es un extremo, no siempre se refiere a su posición en campo.

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