Juve, ¡es Dybala tu Cristiano!

Un Dybala suntuoso remedia a la ausencia de juego de la Juventus, que sufre pero le gana a una linda Atalanta por 3-1

 

“Visitar a Atalanta es como ir al dentista”, había resumido perfectamente Guardiola: te puede ir bien, pero lo cierto es que te va a doler. La Juventus hoy lo pudo comprobar en carne propia. En un partido en el que sufrió del primero al último minuto, Dybala fue el faro que encendió la luz y señaló la dirección, ayudando a sus compañeros a dar vuelta a un partido que los veía perder 1-0 hasta el minuto 74’.

Sarri tuvo que hacer frente a varias bajas, entre las cuales la más importante era sin duda la de Cristiano. Al ver la actuación de su sustituto, Paulo Dybala, es difícil creer que los juventinos puedan haberlo extrañado. La Joya de la Vecchia Signora es, sin lugar a debate, el mejor jugador bianconero de este comienzo de temporada y, hoy, fue la única fuente de juego de la Juventus por largas partes del partido. Bernardeschi fue preferido a Douglas Costa y Ramsey. El centrocampista ofensivo salió por una lesión muscular en el abdomen después de una media hora de muy baja calidad.

Ambos equipos trataron de jugar altos, actuando una presión de elevada intensidad. Sin embargo (y como siempre, cabe añadir), fue el Atalanta el equipo que tomó los mayores riesgos. Estos últimos pagaron y, por los noventa minutos, la Dea fue el duelista más peligroso. A pesar de las ausencias de jugadores claves como Iličić y Duván Zapata, en efecto, el Atalanta puso la Juve en enorme dificultad, especialmente por la banda. Allí, tanto De Sciglio como Cuadrado, no podían contener el desborde de Gosens y Hateboer. No es casual, de hecho, que el gol haya llegado de un centro de la banda derecha que cabeceó el lateral izquierdo. De las muchísimas ocasiones que tuvo, cabe, además, resaltar un penal errado por Barrow (al travesaño) antes del 1-0.

La Dea creó, como suele hacer, una gran cantidad de peligros a ritmo constante, dando a entender que la mayor debilidad de la Juve, en este momento, es perder el control del juego cuando este toma excesiva rapidez – una eventualidad que se suele observar más en Europa que en la Serie A. Internos como Bentancur y Khedira, en efecto, pusieron en muestra un paso demasiado cadencioso para estos tipos de partidos, dejando a menudo sus defensores sin cobertura. Para colmo, su aporte era nulo en fase ofensiva. En suma, la Juventus regalaba el centro del campo al adversario, un error imperdonable.

Y en el minuto 74, el milagro: Higuaín fomenta con su gol (casi casual) la esperanza de un equipo al cual le estaba costando tan solo llegar a sus delanteros, ni hablar al área. En quince minutos, la Juve pone los tres puntos en el banco, llevándose una de esas victorias sucias que parecían una marca registrada de Allegri, pero a las que Sarri se está, afortunada y lamentablemente, acostumbrando, en la espera de encontrar el juego que busca.

Como se ha dicho, la luz fue Dybala, que se arrastró a sus compañeros mientras gambeteaba a todo el mundo con la pelota pegada al pie. Llegó muy cerca del gol con una acción Maradoniana, en la que “solo” le faltó saltar al sexto hombre que encontró en su camino; inspiró el 2-0, atrayendo a sí a la defensa antes de capacitar Cuadrado para servir la segunda asistencia al Pipa; finalmente, en el minuto 92 pudo poner su firma en el marcador con un gol de verdadero 10, fijando el 1-3 final. De la ocasionales falta de juego y ritmo, se va a tener que encargar Sarri. Afortunadamente por los bianconeri, de la falta de Cristiano se encarga Dybala, el verdadero faro de esta Juve.

Antonio Cefalù

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